Nota 1 · Notas pedagógicas

Introducción al Stand Up

Vamos, animate.

1. Sobre estas notas y mis maestros

Estas notas son apuntes de curso que fui ordenando con los años. Mi camino en el stand up empezó con Diego Wainstein, que fue mi profesor y mi guía cuando esto recién arrancaba acá. Diego sigue dando clases en Buenos Aires; si estás por allá, vale la pena buscarlo. Lo que vino después se siguió armando con la lectura de cuatro autores que hoy, para mí, son la bibliografía obligada del oficio en castellano:

No voy a copiar ni piratear nada. Pero buena parte de lo que digo viene de ahí, y cuando una idea sea claramente de alguno de ellos, voy a citarlo.


2. ¿Esto es para vos?

Si llegaste hasta acá es porque algo te llama la atención del stand up. Antes de entusiasmarte demasiado, te aviso: el camino es apasionante pero también es duro, y no es para todo el mundo. Igual que a algunos les gusta el reguetón y a otros las novelas.

Si en algún momento te das cuenta de que no la estás pasando bien, no te engañes. Cerrá la puerta y buscá lo que sí te apasione. Sin ganas reales, no hay comedia que valga.

Y si decidiste quedarte: bienvenido. Vas a ver que vale la pena.


3. Mi definición de stand up

El stand up es el arte de hacer reír en el que una persona, sola, parada en el escenario, sin cuarta pared, dice lo que piensa, lo que siente, lo que observa. Y trata de que el público se ría con eso.

La cuarta pared es esa barrera invisible del teatro que separa a los actores del público. En stand up esa barrera no existe: el comediante mira al público, le habla, lo escucha, y el show se modifica con sus risas, sus silencios y sus aplausos. Es un diálogo, aunque hable uno solo.

Como dice Angelini, el stand up es "comedia pura": el cómico está solo, sin red, frente al público.


4. Una aclaración legal: animus jocandi

La idea de jugar y divertirse no es solo una actitud, también nos protege legalmente. Si alguien se ofende con un chiste, podemos argumentar que actuamos con animus jocandi: ánimo de jugar, de hacer reír, sin intención de dañar.

Esto no es una licencia para decir cualquier barbaridad, pero sí un recordatorio: lo que hacemos arriba del escenario es comedia, no opinión periodística ni acusación pública ni calumnia ni injuria.


5. Libertad creativa

A diferencia del monólogo tradicional, el stand up no necesita una historia ni una estructura narrativa. El comediante presenta una serie de observaciones, chistes y micro-relatos sobre temas cotidianos. Cada uno encuentra su estilo: hay quien habla de las contradicciones de la vida moderna, quien hace introspección, quien se mete con lo absurdo de lo cotidiano.

Lo que importa es conectar con el público a través de la risa, sin obligación de seguir una trama. Si la rutina es bien hecha es muy parecida a la charla con un amigo en un bar.


6. Un poco de historia

El stand up nació en Estados Unidos y fue evolucionando por etapas:

  • Vaudeville y Music Halls (1890–1900): los cómicos hacían rutinas dentro de espectáculos de variedades.
  • Burlesque (principios del siglo XX): monólogos cómicos entre números de variedades.
  • Clubes nocturnos (1940–50): lugares como el Village Vanguard o el Blue Angel en Nueva York fijan un formato más parecido al actual.
  • Lenny Bruce (años 50): rompe con el formato chistoso y mete sátira social y política.
  • The Comedy Store (años 70): semillero de Richard Pryor, Robin Williams y Steve Martin.
  • Saturday Night Live (1975): populariza la comedia en televisión.
  • George Carlin: lleva la crítica social al extremo.
  • Comedia de observación (años 80–90): Jerry Seinfeld y Ellen DeGeneres ponen lo cotidiano en el centro. Judy Carter publica su libro y arma la pedagogía moderna del oficio.
  • Especiales de cable y boom 2000: HBO, Comedy Central, después YouTube y Netflix llevan el stand up al mundo.

7. Stand up en Argentina (y en La Plata)

El formato llegó al país y comediantes locales lo hicieron propio. Diego Wainstein, Alejandro Angelini, Natalia Carulias y Hugo Fili fueron de los primeros en presentar el show Stand Up Argentino. Desde ahí la escena no paró de crecer, con cada vez más voces nuevas que aportan su mirada.

En La Plata venimos haciendo lo nuestro desde 2013 con la Sociedad Platense de Stand Up: arrancamos en distintos espacios de la ciudad y hoy tenemos club propio en el Tres Empanadas, donde presentamos shows todas las semanas.

Pero antes que nosotros estuvieron grandes comediantes que no vamos a nombrar para no ser injustos con los olvidos. No fuimos los primeros, no inventamos nada, tampoco somos los mejores. Por ahí sí los únicos que no aflojamos y seguimos.


8. Stand up vs. monólogo de humor

Aunque comparten algunas técnicas, el stand up se diferencia del monólogo tradicional en dos cosas clave:

  1. No necesita una historia con estructura narrativa. El comediante puede saltar de un tema a otro libremente.
  2. No hay cuarta pared. El público está ahí, es parte del show, y todo lo que pasa en la sala influye en la actuación.

9. Para llevarte

  • El stand up es un diálogo directo con el público, sin cuarta pared.
  • Tenés libertad creativa para encontrar tu propio estilo.
  • La escena local crece todos los meses y vos podés ser parte.
  • No hace falta contar historias ni armar una trama: alcanza con tu mirada.
  • Si sentís la chispa, no tengas miedo: animate y probá.

Gracias por llegar hasta acá.
Un abrazo, Checho