Nota 4 · Notas pedagógicas

Sin remates no hay risas (parte 1)

Cinco tipos de remate: lista de tres, comparación, exageración, desvío, mix.

Antes de empezar: ¿qué es un remate?

Cuando hablamos de remates, hablamos de sorpresas. Sin sorpresa, no hay chiste. Esa es la regla más importante de todas.

Conviene tener una lista de tipos de remates a mano cuando escribas. Acá te paso una clasificación que armé para mis clases —ilustrativa y enumerativa, no cerrada—. Hay muchos más tipos, y muchas veces se mezclan entre sí. Inventá los tuyos.

En esta primera parte vemos cinco tipos:

  1. Lista de tres (y de acumulación)
  2. Comparación
  3. Exageración
  4. Cambio de sentido o desvío
  5. Mix (humor por asociación)

En la segunda parte vemos literalidad, acting, callbacks, running gags y oneliners.


1. Lista de tres (regla de tres)

Las listas siempre funcionan. La de tres es la más efectiva. La fórmula viene de Carter y la recoge toda la pedagogía moderna del stand up: los dos primeros elementos siguen una lógica esperable y son coherentes entre sí. El tercero rompe esa lógica y dispara la risa.

Ejemplo de Sam Kinison:

"Con la cocaína no hay final feliz: te enfermás, vas en cana o se te acaba."

Las dos primeras consecuencias son las que el público anticipa (las socialmente correctas). La tercera es incorrecta y por eso sorprende: queda claro que el tipo extraña la cocaína. Esa traición a la expectativa es el remate.

Para que la lista de tres funcione, los dos primeros elementos tienen que estar instalados en la cabeza del público. Si la gente no anticipa hacia dónde va la cosa, el tercero no rompe nada.

Es fácil: mirá New York, París, La Matanza (y ahí pensá qué pasa).


Listas más largas y de acumulación

A veces la naturaleza del tema te obliga a usar más elementos. En esos casos conviene saltar a una lista de acumulación: cuatro, cinco o más elementos antes del giro. Hay casos donde la naturaleza de las cosas te obliga.

Ejemplos míos:

"El agua de la canilla pasó de incolora, inodora e insípida a intomable."

Acá necesité los tres elementos clásicos del agua antes de meter el remate: el cuarto rompe la serie.

"Ya tengo 50: pasé de sexo, droga y rock and roll a para mí sin sal."

En este tipo de chiste lo que causa risa es el contraste, no la cantidad exacta de elementos. Pero la métrica del 1, 2, 3 siempre suma porque al oído le gusta el ritmo.


2. Comparación

El remate compara una situación con otra buscando una similitud que produce el efecto cómico. Suele responder, sin que esté escrito, a la fórmula "es como… porque…".

Tres ejemplos:

"Salir a cenar con tu mujer es como un 0 a 0 de visitante en la Libertadores: puede ser aburrido, pero si a la vuelta la metés, te sirve."
"Las mortadelas son como la pornografía: a nadie le gusta, nadie las consume, pero el mercado mueve millones."

Y uno de Julián Dorati:

"La paja es como el queso mantecoso: no es cena, pero vas tirando."

Carter llama a esto símil y le dedica un capítulo entero: para ella, el truco es crear una imagen visual concreta que el público pueda ver en su cabeza. Cuanto más vívida la imagen, mejor el remate.


3. Exageración

Enunciás una premisa y la llevás al extremo, al absurdo. Es uno de los recursos más usados y más potentes.

Ejemplos:

"No gasto nada en champú. Con un sobrecito del hotel, te tiro seis meses."
"Me compro un Plusbelle y tiro hasta los 70."

La clave: la exageración tiene que ser grande. La exageración tibia no funciona. Si vas a exagerar, exagerá fuerte.


4. Cambio de sentido o desvío

Llevás al espectador en una dirección y de pronto le pegás un giro inesperado. Incluye los casos de ruptura de reglas de cortesía, esos que arrancan serios y terminan en cualquier lado.

Ejemplo mío:

"Mi próximo desafío es llegar a los 70, porque si me muero antes van a decir que mezclé alcohol con Viagra. Porque siempre que palma un veterano hay un hijo de puta que piensa eso. Y a mí me daría vergüenza morir así. Porque con esa no la voy. Yo no mezclo."

Acá hay dos giros encadenados: primero el de la Viagra (cuando esperabas un desafío deportivo o algo digno), después el "yo no mezclo" (cuando esperabas una declaración moral seria).


5. Mix (humor por asociación)

Mezclás o confundís dos conceptos o situaciones, a veces invirtiéndolos. Suele responder a las preguntas "¿cómo sería si…?" o "¿qué pasaría si…?".

Ejemplo de Kristof Micholt:

"Almorcé con Garry Kasparov (campeón de ajedrez) y pusieron un mantel a cuadros blancos y negros. Le pedí la sal y demoró 45 minutos."

Vale aclarar que Carter ve este recurso como parte de una estructura más compleja de chiste, no como una categoría aparte. Yo lo separo porque a la hora de enseñar es práctico identificarlo solo.


Para llevarte

  • Sin sorpresa no hay remate. Sin remate no hay chiste.
  • La regla de tres es la más usada y la más efectiva: dos elementos que arman expectativa, un tercero que la rompe.
  • La comparación funciona mejor cuando crea una imagen visual concreta.
  • La exageración tiene que ser grande. Tibia no sirve.
  • El cambio de sentido es la traición a la expectativa: el público va por un camino y vos lo metés en otro.
  • Inventá tus propios tipos de remate. Esta lista es para empezar, no para encerrarte.

Seguimos con la segunda parte: literalidad, acting, callbacks, running gags y oneliners.

Gracias por llegar hasta acá.
Un abrazo, Checho