Nota 11 · Talleres y anexos

Cómo presentar un show de stand up (parte 2)

Arengas, tiempos, presentaciones y cierre.

Una pregunta que siempre da

"¿Alguien festeja algo hoy?" De ahí siempre salen cosas: cumpleaños, aniversarios, despedidas, separaciones. Es una pregunta abierta que casi siempre conecta con algo aprovechable.


Arengas y otras formas de despertar a la sala

Todas son válidas en su justa medida. Sirven para calentar al público y ayudan a despegar el show.

Doble entrada

Hacés que el público te aplauda dos veces, simulando que recién entrás. Funciona para subir la energía y romper el hielo. Bastante gastada, no me gusta, nunca lo hice, pero es efectiva y genera clima.

Media sala vs. media sala

Dividís la sala en dos y las hacés competir aplaudiendo o gritando. Ojo con esto: en salas chicas o frías puede salir tibio. También gastado pero efectivo.

Contar un cuento (un chiste prefabricado)

No te recomiendo arrancar preguntando si saben qué es el stand up. Pero sí podés contar un chiste corto, uno o dos, y bancar el chiste contándolo bien.

Si lo hacés, aclará después brevemente que no sos Landriscina ni Corona, y sobre todo que los comediantes de stand up cuentan sus propias cosas, no son cuentos populares ni de internet. Esa aclaración educa al público sobre lo que está por ver.


"Aplaude uno, aplauden todos"

Personalmente lo detesto.

La idea de que "si aplaude él solo queda como un boludo" me parece malísima. Trae al público la noción de que los demás los miran y los controlan, cuando lo que necesitamos es exactamente lo contrario: que se rían a las carcajadas, que les chupe un huevo lo que piensan los otros.

Además, el aplauso está sobrevalorado. Cuidado, desconfíen.


Las risas son lo que importa

Denle bola a la risa y a las carcajadas, que son auténticas porque salen de adentro. La idea es que la gente se divierta, no que nos aplauda.

Hacerlos aplaudir está bien, pero en su justa medida y siempre justificado. Se puede aplaudir y no estar divirtiéndose.


Aplausos justificados (estos sí van)

A mí me gusta anunciar quiénes son los comediantes de la noche. Si falta alguno del flyer, lo blanqueo y presento a los que están.

Algo así:

"Hoy vamos a ser cuatro comediantes…
El señor… (acá pedís aplausos)
La señora… (los aplausos ya salen solos)
El tercero…
La cuarta…"

Después del primer pedido, ya sigue por inercia.


El tiempo

Tiempo ideal: 7 u 8 minutos dinámicos, no apurados. Pero hay que sentirse muy feliz si lográs bajarte antes con todo andando.

Atención: hay que saber bajarse a tiempo. Si hay onda, si la sala está bien, decís lo indispensable, presentás al primer comediante y chau. Por eso decimos que la presentación es importante pero accesoria.

A la inversa, a veces tenés presión para empezar y sabés que falta algo (un comediante que no llegó, un detalle técnico). En ese caso estirá lo más digno posible. Vale todo, pero con dignidad.


Subir entre comediante y comediante

Si querés subir entre uno y otro, evitá hacer mucho material seguido. Mejor:

  • Reafirmá las cosas o dichos del comediante anterior.
  • Hacé chistes a partir de lo que pasó en la sala.
  • Sé conciso. Si podés, conectá con algún material tuyo.
  • Cuando saques una risa o un buen aplauso, presentá al siguiente.
  • Si no conseguís buenas risas, no pases más de dos minutos. Presentá al siguiente y listo.

Es un trabajo difícil, pero si alguien lo quiere hacer, se puede.


Mirá la energía de la sala

Mirá el contexto, la onda, la energía. Acomodate y tratá de influir para bien. Nada negativo, todo bueno, agradecido.

  • Pedí algunos aplausos, pero no te pases de rosca.
  • Si la sala es chica, sentalos lo más adelante posible.
  • Invitalos a acercarse y agradecéles con un aplauso.

Aprenderse los nombres

Aprendete bien los nombres. Preguntale a los comediantes cómo quieren ser presentados.

Si tenés dificultades, o si son muchos (como en un open mic), podés tenerlos anotados. Incluso podés hacer chiste con eso.

Ejemplo:

"Un gran comediante, amigo de toda la vida" (y ahí lo lees del papel y presentás a Gary Soriano).

Cualquier chiste boludo y simple que tengas o se te ocurra, "adentro", siempre que te permita seguir con tu objetivo.


El final

No seas pesado

Sobre redes sociales: si tenés que decir algo sobre seguirlas, dale, está bien. Pero más cansa. Si no decís nada, la gente sabe buscar y sigue a quien quiere.

El cliché que siempre entra

"Si les gustó, recomiéndennos a sus amigos. Si no les gustó, recomiéndennos a sus enemigos."

Lo pueden usar, funciona siempre.

Lo que NO me gusta

A mí no me gusta cerrar con "¿cómo la pasaron?" o "¿les gustó?". Pero cada uno con su estilo.

Llamar a todos los comediantes al cierre

Está bien, pero fijate que esté el marco dado. Si la sala no está cómoda, mejor el MC agradece a todos y termina rápido. Ya fue.

Si hay gorra o sobre

Hacelo con los comediantes abajo. Sé breve y dinámico, amigable. Si tenés chistes para esto, mejor. También se trabaja: hay que aprender a manguear con convicción, sin ser agresivo y sin dar lástima.

Eviten el "vivimos de esto". Yo prefiero ponerlo en el lugar de una devolución, un agradecimiento: "invítennos una birra, ayúdennos a volver seguros en un taxi". Si hicimos bien nuestro trabajo, ya nos conocen y deberían querernos un poquito.


Agradecimiento al lugar y al público

Aplauso y agradecimiento para la gente del lugar.

Y a mí me gusta cerrar así:

"El último aplauso para ustedes. Fueron un hermoso público. Muchísimas gracias por venir, nos vemos en el próximo show."

De banda sonora, "Gracias por venir" de Cerati va fenómeno.

Si querés pasar por las mesas y agradecer, saludar, sacarte fotos: dale, es válido. La gente lo recibe bien y ahí te enterás de cómo te fue de verdad. Pero no caigas en la pelotudez de preguntar "¿cómo la pasaron? ¿les gustó?". Es patético.


Otros tips importantes

  • Cuidá la energía. Salí con ganas y onda, pero no salgas por las nubes. Un poquito más arriba que la gente, no más.
  • No sobreactúes la militancia de la alegría. Cuidado con los bailes y los gritos exagerados. Todos saben que no somos estrellas. Tanta alegría de la nada nadie la compra.
  • Sí bailar, sí divertirse, sí jugar. Pero todo tiene que ser creíble y adecuado al contexto. No es lo mismo arrancar en un teatro silencioso que en un bar lleno de empanadas.
  • Ejemplo extremo: "silencio en el Brown". Hay contextos donde la energía alta es inapropiada.

Tu trabajo de presentador

Armate un guión chico, un esqueleto, una serie de tips. Ponele tu impronta: cuanto más personal, mejor.

Y sabé que todo el tiempo lo podés romper o alterar según lo que pasa en la sala, según lo que el show necesite. La presentación se escribe, pero se ejecuta en vivo.

Gracias por llegar hasta acá.
Un abrazo, Checho